Se trata de un retrato antiguo de una chica joven sobre un fondo oscuro, que
posa mirando al frente pero casi de perfil. La iluminación es muy realista y
juega un papel muy importante. Está en un lugar oscuro donde entra mucha luz
directamente desde exterior, iluminándole parte de la cara. La chica lleva un
pañuelo en la cabeza azul y blanco amarillento, la parte azul parece una
diadema. Tiene la piel muy clara, las cejas rubias y los labios rojos. Parece
que lleve un traje de seda o de una textura brillante de color marrón dorado con el cuello blanco. Lo que más llama
la atención del retrato son sus grandes y expresivos ojos y las perlas que
lleva de pendientes.
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